Cada día un nuevo amanecer

Un buen día desperté y fui consciente de que mi corazón estaba en paz, fue entonces cuando pude descubrir la misma calma en los corazones de los demás.

Al mediodía la conexión vívidamente sentida, comenzaba a derribar sutilmente los barrotes de la que fue mi jaula, desdibujándose sobre el horizonte despejado.

 

Al atardecer el amor llamó a mi puerta para hacerme descubrir que realmente siempre había estado ahí, fue entonces cuando vislumbre el verdadero sentido de este vivir.

Al anochecer me levanté para mirar al cielo del que tú y yo formamos parte, reconociéndote a ti, reconociéndome a mi, con la absoluta certeza de estar preparada para un nuevo comienzo, para una nueva vida, para un nuevo amanecer.

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